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| Cápsula 05: Estética futurista |
| Cápsulas |
Fri, 27 Jul 2007 15:14:25 +0200 |
Para entender mejor esta cápsula, hay que leer primero el manifiesto de El Ataque de la Basura Radioactiva sobre el Vestir Futurista (lo encontraréis en Información Alienígena)
ESTÉTICA FUTURISTA
Hay un montón de referencias gráficas que pueden inspirarnos al recopilar lo que sería la estética futurista ideal. Desde el vestuario Rabanniano de la heroína Barbarella, hasta los geniales atuendos de Kraftwerk o las bromas de Devo, pasando por los preciosos trajes de Tron. Casi todos coinciden en una cosa (como muy bien ha captado ABR): la falta de estampados. Aunque los motivos tipo Mondrian, las rayas, líneas o los trajes bicolor y los diseños de los futuristas italianos que incluían atrevidas y fogosas combinaciones de colores, no dejan de ser, a efectos ópticos, estampados, si bien minimalistas. Pero se alejan de los floripondios, leopardos, cuadrados Burberrys, calaveritas, topos, corazones o dibujos selváticos que llenan los armarios dependiendo de la temporada climática y de la temida y sin embargo tan asumida tendéncia de la fashion. Se llevan mucho, en lo futurista imaginario, los metálicos, tanto en el color como en los materiales, y también el blanco y el negro, en contraste o por separado. Digamos que la estética futurista la podríamos dividir en cuatro: la fantasiosa, la catastrófica, la uniformada y la aséptica.


Estética futurista DE FANTASÍA: El manifiesto de ABR dejaría esta vestimenta para ocasiones especiales (fiestas, eventos, acciones, espectáculos), porque si se abusa de ella podría ser un poco incómoda. Los tacones, por ejemplo, que estilizan las piernas y no estropean la espalda más que un trabajo de ocho horas delante de un ordenador, podrían no servir para correr o saltar, y los peinados hacia arriba podrían ser un inconveniente para ponerse un casco de astronauta o pasar por una puerta. Aunque, como ejemplo extremista, una drag queen que baila y camina con gran desparpajo sobre unas plataformas de 20 cm podrían contradecir tal aseveración...y también las chicas con taconazos que corren con toda naturalidad para coger el último tren. La estética futurista de fantasía tipo Ming (el malo de Flash Gordon), los vestidos de Bibiana Fernández y Rossi De Palma en la boda de Acción Mutante, los trajes espaciales de Jane Fonda como Barbarella, Tina Turner en La cúpula del Trueno, es espectacular y preciosista, con gran atención sobre los detalles en los materiales y de formas inusuales. Cuellos muy altos, por encima de la cabeza, capas brillantes, chalecos de placas metálicas, sombreros enormes, tops de metal, cascos...todo muy Glam (recordemos a la Glitter Band o a Ziggy Stardust) y muy surrealista (recordemos ahora el zapato de tacón negro que lucía a modo de sombrero la madre del prota de Brazil, de Terry Gillian, diseño directamente copiado de un modelo de Elsa Schiapparelli creado para ella por Dalí, y una manera impevista de lucir tacón)




Estética futurista CATASTRÓFICA: Post-nuclear, distópica, antiutópica, de post-guerra. Rollo Mad Max. O Waterworld, en el caso de que el planeta se hubiera inundado. Es casi la única ocasión en la que se permite el color marrón, de camuflaje, que yo recuerde, en la história gráfica de la estetica del mañana en el imaginario. Prendas recicladas, rotas, muy usadas, gastadas, harapos, botas grandes de estilo militar, para caminar por el desierto. Herencia del punk, de la Vivienne Westwood del 77 y del Johnny Rotten y los Sex Pistols de camisetas agujereadas y peinados de punta, actualizados por el Cyberpunk de guerrilla urbana robótica. Una moda ciertamente muy llevadera y fácil de adaptar a nuestros tiempos, adelantándonos a lo que podría ser un futuro no muy optimista.. Podría ser un poco "pies negros", pero por fortuna siempre hay quien sabe rasgarse las vestiduras con estilo y aseo personal.



Estética futurista DE UNIFORME: Claro, lo primero que viene a la mente es Star Trek y sus famosos pijamas. Cómodos, prácticos y jerárquicos. En la serie original, las chicas llevaban minifaldas en trapecio (que era lo que se llevaba en los 60, lo más moderno), pero luego la mojigatería las eliminó para ponerles a ellas también pantalones. Ir en bragas por el espacio no parece muy adecuado (si Sigourney Ripley no nos cuenta lo contrario), pero con mini y mallas una está mil veces más cómoda que con un pantalón de tiro limitado. Es mejor la lycra para hombres y mujeres y si no comprueben cuantos hombres del futuro, superhéroes y razas alienígenas van en minifalda por las galaxias sin que nadie se sienta en una incorrección política, pero a las humanas no se las permite tanta frivolidad, no sea que los machos de la especie se desconcentren o las hembras se nos pongan en plan progre feministoide. Otros uniformes de carácter más poético-terrorista son los usados por los Aviador Dro, el look de Obreros Especializados, simbolizando a los trabajadores del mañana, los peones de la construcción del futuro. Son muy comunes en la ciencia-ficción los monos con logotipos y los uniformes, inspirados por las series de televisión de conquistas espaciales como la citada Star Trek (terrícolas o Borgs, cada uno en su estilo) u otras (Space 1999, con vestuario del inigualable Rudi Gernreich) en simbiosis con la Space Age de los años 60 (Cardin, Rabanne, Courrèges). El uniforme sirve tanto para dividir a la sociedad en clases, como para distinguir las graduaciones militares o de carácter laboral, como para aunar a un grupo de personas en idea común. Con cierto tinte nacionalsocialista (o sólo socialista, dependiendo del lado por el que se decante la balanza de las ideologías anti-matices), los uniformes tienen un atractivo indiscutible para la ciencia-ficción.



Estética futurista ASÉPTICA: Monocromática o bicolor, contundente en la severidad de las formas, austera y minimalista. En negro, el vinílico Matrix. En blanco, tanto en el vestuario como en la decoración, el clásico Things to come (basada en una novela de H.G. Wells) o la divertida El Dormilón de Woody Allen. El negro es más socorrido, pero el blanco no es solamente aséptico en el sentido médico, si no que su uso indica una vida ociosa, es símbolo de un futuro en el que trabajan las máquinas, una vida sin manchas, hedonista. Muy usado en videoclips y fotografía de moda. En combinación con detalles de otro color (líneas en fluorito, cinturones plateados, solapas puntiagudas en gris, botas y capa a conjunto en rojo, naranja, etc) da muy buenos resultados. Aquí los Kraftwerk también encuentran un sitio, con su elegante y mondriánica puesta en escena. El blanco y el negro juntos crean un efecto óptico llamativo que desde el Op-Art ha venido salpicando de magia visual la estética futurista, como se puede ver en el film italiano La decima vittima.




Personalmente, todas estas alternativas de vestuario me resultan agradables por sí solas y mezcladas entre sí y, como comenta ABR, es lógico que en la vida haya ocasión para lucirlas todas en el momento adecuado. Vestirse es divertido, disfrazarse despista, jugar con la ropa es jugar a ser. Pero no puedo evitar imaginarme un mañana en el que cada cual se construya el vestido para cada ocasión, lo use, lo disfrute y luego lo tire al tubo de reciclado. Existen ya, por desgracia aún en fase experimental, sprays que disparan tela directamente sobre el cuerpo, telas reciclables y nuevos materiales para la confección (así como prendas cibernéticas que incorporan tecnología de uso cotidiano), la ruina de las empresas dedicadas a la venta barata de moda de temporada que tanto éxito están teniendo entre las trabajadoras de sueldo bajo y adolescentes sin paga. Yo propongo, en la medida de lo posible, y estando absolutamente de acuerdo con ABR en la mayoría de sus apreciaciones, que con plásticos y pedazos de tela, nudos, imperdibles, o pequeñas costuras, la estética futurista se encuadre en la mínima acumulación de posesiones en el armario ropero, que esta noche te hagas tu propia moda y la decores con el surrealismo punkglamcificybertrek que se te ocurra. Mañana, házte otro. Luego lo tiras, o lo reconstruyes. Y así nunca repetirás modelito.
P.D:Musidora se reserva el derecho a contradecirse estética e ideológicamente siempre que le venga en gana
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