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| Moda Futurista |
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Sat, 15 Apr 2006 20:51:47 +0200 |
MODA FUTURISTA

Modelo de Pierre Cardin
El polo opuesto al estilo hippy nació con la moda de aire futurista, que se ganó muchos adeptos, sobre todo entre los diseñadores franceses. En todo caso, quizás aún se apreciaba alguna semejanza con el estilo Flower Power en la fantasía de los diseños, pero les separaban abismos en cuanto a las formas. En una época en la que los beatniks se ocupaban de la ciencia-ficción en la literatura y en el cine, y en la que también se planeaba el primer alunizaje, se intentaba asimismo introducir en el ámbito de la moda los elementos de lo utópico, del universo o de un mundo totalmente tecnificado.
André Courrèges se erigió como el artífice de la alta costura en los años sesenta. Sus cortos vestidos severamente geométricos fueron muy aclamados. Los confeccionaba con materiales fuertes, poco dados a amoldarse al cuerpo, y no solían estar entallados. Igual suerte corrieron sus creaciones para chaquetas de cuero y charol arrugado, así como los botines blancos, que se podían llevar tanto en invierno como en verano, así como con pantalones o vestidos. También tuvieron mucho éxito los sombreros parecidos a los cascos de los astronautas. Courrèges convirtió el pantalón en la prenda básica femenina. Diseñó estrechos pantalones tubulares, que se ajustaban a las caderas y se combinaban con una parte superior corta y aungulosa, que dejaba la cintura al descubierto. Confeccionó estrechos trajes pantalón de una sola pieza y monos de pantalón corto. La sencillez del diseño y su funcionalidad manifiesta provocaban la imagen de un Courrèges futurista. Su estilo resultaba inconfundible y expresaba a la perfección la era de la astronáutica, en la que se creía estar viviendo.
Cuando acabó sus estudios de arquitectura, Paco Rabanne trabajó para Balenciaga. hasta 1965 no presentó los vestidos de plástico y metal, que le permitieron introducir materiales extraordinariamente nuevos en la moda, que daban un aspecto actual y futurista, pero que no pudieron imponerse con esta forma. El rasgo distintivo de sus vestidos eran las placas o aros metálicos y los vestidos prensados de metal o plástico. Hoy día, casi todos ellos pueden admirarse en los museos. Aunque tenían un aspecto muy futurista, su moda no resultaba tan llevable como la de Courrèges. La película Barbarella (1968), con Jane Fonda, sirvió para demostrar cómo los extravagantes trajes de Rabanne resultaban ideales para la ambientación de una trama futurista.
Pierre Cardin fue uno de los primeros diseñadores que supo interpretar los signos de su época. Fue el primer diseñador occidental que presentó una colección en China. Cardin se abandonó al look sideral y diseñó vestidos con mirillas redondas en la cintura, sombreros en forma de cascos y botas. Empleó materiales nuevos como el vinilo y aplicó atrevidos dibujos en zigzag sobre las minifaldas y los vestidos.
De "Historia de la moda del siglo XX", por Gertrud Lehnert
Encontraréis un Ciencia Infusa sobre Paco Rabanne en RadioCyborg
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