|
|
| Esperando la reacción indignada del mundo... |
| Rock... |
Thu, 23 Nov 2006 12:30:31 +0100 |
El asesinato de Pierre Gemayel, el ministro de Indústria del Libano, ofrece tan pocas dudas respecto al culpable que Hercules Poirot tendría dificultades en encontrar sospechos que juntar en una habitación:
Está tan claro que Siria está detras del asesinato como lo estaba en los otros seis asesinatos de destacados dirigentes anti-sirios de los últimos dos años.
En cuanto a la victima... era de esperar, llamándose Gemayel. Quiero decir... es como llamarse Kennedy y presentarse a unas elecciones. Sabes que no vas a salir vivo de ello.
El muerto era nieto de Pierre Gemayel, el fundador del Partido Kataeb, más conocido como Falange –sí, lo que estáis pensando. Siendo el partido de los cristianos maronitas, teniendo una milicia y habiéndose fundado en los años 30, ¿de dónde sino iba a sacar la inspiración?–, y contradictorio personaje fundamental para entender la historia del país en el siglo XX. Fue luchador por la independencia, pero se opuso al pan-arabismo de Nasser, manteniendo su visión de un Libano occidentalizado y próximo a Francia e Inglaterra. Firmó los acuerdos de El Cairo, por los que se instalaron campos de entrenamiento palestinos en Libano, para luego denunciar la desestabilización que introducían y su conversión en un "estado dentro del estado". Dio la bienvenida a las tropas sirias, que venían en teoría a proteger a los cristianos en el principio de la guerra civil frente a las tropas del Movimiento Nacional, pro-palestino y fundamentalmente musulmán, para luego convertirse en el más feróz crítico de la ocupación Siria. y en aliado de Israel.
Su hijo, Bachir, era el típico dandi de Oriente Medio, educado en las mejores universidades, que tuvo que dejar una vida de lujo y placeres para hacerse cargo de las milicias de su partido en la guerra civil. En su juventud fue secuestrado por milicianos palestinos, que en aquella época se habían enseñoreado del Libano y se paseaban armados por todo el país, imponiendo su ley. Fue él quien unificó las distintas milicias cristianas para expulsar a Siria de las zonas cristianas ocupadas, lo que le granjea amplios apoyos. El problema es que para hacerlo aceptó ayuda y entrenamiento de Israel, y cuando el país fue invadido por su vecino del Sur en 1982, esos contactos le costaron buena parte del apoyo musulmán. Pese a todo, fue elegido presidente el país el 23 de Agosto de 1982 en virtud del viejo pacto que reserva la presidencia para la comunidad maronita.
No llegó a tomar posesión.
Nueve dias antes del traspaso de poderes, Bachir Gemayel y veinticinco miembros de su séquito personal murieron en la voladura del cuartel general del Partido Kataeb. Fue en respuesta a esa masacre que las milicias falangistas perpetraron la masacre de Sabra y Chatila, erróneamente atribuídas a Ariel Sharon.
Como el pacto aún seguía en pie, la presidencia pasó a su hermano mayor, Amín. Éste era de temperamento mucho más calmado, y aunque sus seguidores más radicales se sintieron defraudados, cabe atribuirle una parte del mérito en la pacificación del país. Durante su mandato, se descubrió al verdadero culpable de la muerte de su hermano, Habib Shartouni, miembro del Partido Social Nacionalista Sirio, quien confesó y fue juzgado por el crimen. En 1990 fue liberado de la carcel por el ejercito sirio en lo que todo el mundo consideró una acción ilegal y una muestra del descaro de la ocupación siria.
En 1988, Amín cometió el error de enemistarse con Siria al proponer al general Michel Aoun como su sucesor. Pasó doce años exiliado y sólo volvió al país cuando creyó que la situación estaba madura para la caída del regimen pro-sirio de Emile Lahoud. Refundó el Kataeb y su hijo, Pierre se presentó al parlamento y ganó fama de moderado. Tras la Revolución de los Cedros, Pierre ingresó en el gabinete de Fouad Siniora, el lider del bando anti-sirio.
Y aquí viene lo bueno. El mandato de Lahoud está próximo a expirar. Por el pacto constitucional, la presidencia corresponde a un maronita. Con la actual mayoría anti-siria, lo más fácil es que hubiera recaído en Pierre Gemayel, que hubiera alejado al país aún más de Damasco.
Con su muerte, Siria espera que la elección recaiga en su nuevo títere... Michel Aoun.
¡Exacto! ¡El hombre por causa del cual Amín Gemayel se enemistó con Siria es ahora el aliado de los asesinos de su hijo y su hermano!
Por supuesto, no ha habido manifestaciones indignadas en Occidente por el asesinato de Pierre Gemayel ni por lo que es a todas luces otra intromisión siria.
Tan sólo se han oído las declaraciones del ministro de defensa, José Antonio Alonso, reconociendo que la labor de las tropas españlas en Libano, se ha vuelto de repente mucho más peligrosa.
Y yo me pregunto, ¿de ésto también tiene la culpa el conflicto árabe-israelí?
|
[Añadir comentario],
|
|
|